
Juan Oliveros es AML Specialist en Cuatrecasas, con formación en Derecho y Administración y Dirección de Empresas. Comenzó su carrera en un custodio de activos digitales, donde se sumergió por primera vez en el sector de los criptoactivos. Desde febrero de 2021 ha dedicado su trayectoria profesional a la prevención de blanqueo de capitales y cumplimiento normativo, especializándose en la trazabilidad que ofrece la tecnología blockchain y en el diseño de procesos AML eficaces adaptados al sector. Ha trabajado en la revisión de KYC, en el análisis de operaciones y el asesoramiento a entidades para integrar herramientas y procesos de AML cripto.
“Lo que realmente me atrajo fue comprobar que, a diferencia del dinero FIAT, con blockchain puedes rastrear cada transacción y llegar a su origen; es una herramienta práctica para frenar el uso ilícito de fondos”, afirma Juan, subrayando la ventaja de transparencia que aporta al compliance. De cara al futuro, Oliveros avisa de que “estamos en un punto de inflexión donde la regulación se está volviendo más estricta y ampliando el alcance a nuevos sujetos obligados, lo que exigirá a todas las organizaciones elevar sus estándares de cumplimiento”.
Pregunta: ¿Qué te llevó a especializarte en compliance aplicado a los criptoactivos?
Respuesta: Cuando terminé mis estudios en Derecho y ADE, tuve la oportunidad de empezar a trabajar en Onyze, un custodio de activos digitales. En aquel momento, honestamente, no tenía demasiados conocimientos sobre el mundo de los criptoactivos. Sin embargo, sí tenía un amigo de toda la vida muy involucrado en este sector, conocido por desarrollar proyectos relevantes como Aragon, y actualmente trabajando en un proyecto de banca descentralizada. Al principio, cuando me hablaba del tema, sonaba como cantos de sirena, algo lejano y extraño, pero cuando surgió esta oportunidad, hablé con él y me orientó mucho. Mirando atrás, creo que fue una de las mejores decisiones profesionales que he tomado. Ahora mismo podría decir que soy un auténtico friki del sector, estoy todo el día leyendo, informándome y profundizando en ello. Eso sí, trato de alejarme del estigma del valor especulativo del Bitcoin, y centrarme más en el potencial tecnológico y en cómo va a transformar el sistema financiero.
P: ¿Ha cambiado mucho el sector desde que empezaste en febrero de 2021?
R: Muchísimo. Especialmente en prevención de blanqueo, recuerdo perfectamente cuando empecé en el sector, las empresas cripto ni siquiera eran sujetos obligados. Era absolutamente el Far West, lo que obligó a adaptar todos los procesos AML a la normativa y obtener el registro en el Banco de España. Desde entonces, la evolución ha sido radical. Siempre que se habla de cripto, mucha gente se lleva las manos a la cabeza diciendo que no se puede rastrear, que no se sabe quién está detrás. Y es verdad que inicialmente Bitcoin surgió en contextos como Silk Road y la Dark Web, lo que vinculó al sector con lo ilícito. Pero hoy la realidad es muy distinta. El gran valor de la blockchain es precisamente su trazabilidad: puedes rastrear absolutamente todo. Un ejemplo muy visual que suelo poner es: tú hoy recibes un billete de 50 euros, pero no sabes quién tuvo ese billete cinco pasos atrás. Con blockchain, sí lo puedes saber. Además, existen herramientas muy potentes de análisis que permiten identificar a las entidades y los movimientos detrás de cada operación.

P: ¿Percibes un cambio en cómo los profesionales ven el sector cripto hoy en día?
R: Sin duda, pero depende mucho del perfil y la generación. Las personas que provienen de sectores tradicionales suelen ser bastante reacias. Quizá por desconocimiento o por malas experiencias indirectas, pero suelen mostrar más resistencia. En cambio, cuando hablas con perfiles más tecnológicos o gente joven, la percepción cambia radicalmente. Este segmento comprende rápidamente el valor real del sector, lo entiende y lo adopta mucho más rápido.
P: ¿Consideras que las normativas actuales sobre prevención de blanqueo y KYC son suficientemente sólidas?
R: Han avanzado considerablemente en los últimos años, especialmente gracias a los estándares del GAFI y la creación de la nueva Autoridad Europea de prevención del blanqueo, la AMLA. Antes había cierta dispersión normativa, cada país aplicaba las directivas europeas de formas distintas, pero con AMLA se espera una armonización crucial. Creo que es el avance más relevante a nivel regulatorio en Europa en los últimos tiempos, y ayudará a que exista coherencia en todo el continente.
P: ¿Cómo piensas que normativas como MiCA, DORA o la Travel Rule impactarán en las empresas cripto?
R: Muy positivamente, porque aportan seguridad jurídica. Cuando empecé, como mencioné antes, no había apenas regulación. Ahora, con MiCA o la Travel Rule, se está ofreciendo una estabilidad normativa clave para atraer a grandes entidades financieras y fondos de inversión, que antes no entraban precisamente por esa falta de regulación clara. Esta seguridad regulatoria es crucial para lograr la adopción masiva del sector.
P: ¿Crees que la regulación es suficiente para atraer al público general al mercado cripto?
R: La regulación ayuda, pero no es suficiente por sí sola. El público joven, en general, ya sabe cómo acceder fácilmente, pero para el público mayor, gente como mis padres o abuelos, crear una cuenta en un exchange no es algo sencillo ni habitual. Aquí entra el papel de las entidades financieras tradicionales: si los grandes bancos empiezan a ofrecer estos servicios con la seguridad regulatoria actual, se lo pondrán mucho más fácil al usuario medio. Sin embargo, muchas entidades financieras aplican el famoso de-risking, pensando que todo lo relacionado con cripto es malo. En vez de eso, deberían aprovechar el auge del sector, formar bien a sus equipos, crear buenos procedimientos de AML cripto y entender las oportunidades reales que ofrece este mercado.
P: ¿No existe riesgo de que un exceso de regulación perjudique la experiencia del usuario?
R: Una regulación excesiva puede ser negativa, pero no creo que actualmente exista tal exceso en el ámbito cripto. Lo que sí veo es un mal entendimiento del sector y una aplicación incorrecta de la regulación existente. El equilibrio está en entender realmente el sector, formar adecuadamente a los profesionales y aprovechar bien las herramientas disponibles.
P: ¿Qué importancia tiene el proceso de KYC en la prevención de blanqueo dentro del mundo cripto?
R: El KYC es absolutamente fundamental, tanto en cripto como en cualquier sector financiero. Permite conocer realmente quién está detrás de cada operación, evitar fraudes, suplantaciones y actos ilícitos. Además, los datos que se obtienen en el proceso de KYC alimentan directamente los algoritmos que definen el perfil de riesgo de cada cliente. Sin un KYC robusto y datos fiables, no puedes tener un algoritmo eficaz ni gestionar adecuadamente el riesgo.
P: ¿Qué elementos no pueden faltar en un buen plan de prevención de blanqueo?
R: Para mí, tres cosas esenciales:
P: ¿Por qué es tan importante para un analista AML definir correctamente los perfiles de riesgo?
R: Porque es la primera referencia y percepción que tienes ante cualquier análisis. Un perfil bien definido ayuda enormemente a gestionar operaciones sospechosas con rapidez y eficacia. Es la base sobre la que trabajas diariamente.
P: ¿Cómo es el día a día de un analista AML?
R: Muy dinámico. Personalmente he tenido suerte porque en mi carrera laboral he podido trabajar en todo el ciclo completo del compliance: desde revisión de KYC iniciales, análisis de operativas, definición de perfiles, hasta decisiones finales. Esto me ha permitido tener una visión global del proceso, lo que valoro mucho porque te ayuda a crecer profesionalmente.
P: ¿Hacia dónde crees que irán las próximas regulaciones AML?
R: Probablemente hacia la ampliación de sujetos obligados. Por ejemplo, la nueva directiva europea planea incluir a clubes deportivos y agentes de futbolistas. Y en cripto concretamente, seguramente se regularán aspectos que MiCA dejó fuera, como los NFTs o las finanzas descentralizadas (DeFi), área que, desde mi punto de vista, representa la próxima gran revolución financiera.
