Saltar al contenido principal
Didit recauda 2M $ y se une a Y Combinator (W26)
Didit
Volver al blog
Blog · 24 de noviembre de 2025

Mariona Pericas: "El sector cripto europeo necesita con urgencia una regulación para ganar seguridad legal, atraer inversión y retener talento"

Mariona Pericas Estrada es una destacada experta en regulación financiera y activos digitales, con especial foco en criptoactivos y blockchain.

Por DiditActualizado el
interview mariona pericas.png

Mariona Pericas Estrada es una destacada experta en regulación financiera y activos digitales, con especial foco en criptoactivos y blockchain. Licenciada en Derecho y Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Abat Oliba (CEU), cuenta con más de 9 años de experiencia asesorando a entidades financieras. Como directora y asociada principal de finReg360, firma líder en consultoría regulatoria, ha dirigido numerosos proyectos de autorización de entidades de pago, dinero electrónico y agregadores. Anteriormente asociada del departamento regulatorio financiero de KPMG Abogados, posee una alta especialización en normativa de servicios de pago, PBC/FT y regulaciones emergentes como MiCA. Su expertise ha sido reconocida al ser clasificada como Star Associate en el Ranking Individual de Fintech de Chambers & Partners durante varios años consecutivos.

"Ahora mismo, en el ámbito cripto, estamos en el año de MiCA. Esta normativa supone pasar casi de cero a cien en cuanto a exigencia", afirma Mariona sobre la regulación que está transformando el sector. Para Mariona, MiCA era precisamente lo que el sector necesitaba: "Hasta ahora había mucha inseguridad jurídica: no sabías si tu actividad estaba infringiendo alguna norma o no, si tus criptoactivos quedarían embargados si la plataforma quebraba... Con la regulación se generan obligaciones de segregación de activos, licencias, supervisión... Todo esto da más garantías al inversor y mejora la confianza".

Pregunta: ¿Cómo llegas a especializarte en el área de regulación financiera?

Respuesta: A mí siempre me ha fascinado la macroeconomía, la economía, los movimientos y cómo el ser humano, después de los desastres, intenta sacar algún aprendizaje y mejorar. La teoría económica es así: después de una crisis intentamos aprender, ver cómo mejorar y sacar un modelo nuevo. Había estudiado derecho porque me gustaba mucho, pero la economía también, y al final encontré un hueco profesional en la regulación financiera.

La regulación financiera engloba toda la normativa que, sobre todo tras la crisis de 2008, regula de manera muy exhaustiva la actividad y la prestación de servicios financieros: bancos, servicios de inversión, servicios de pago, infraestructuras de mercado, aseguradoras, etcétera. Son normativas muy técnicas que parecen “invisibles” de cara al público, pero que tienen un enorme impacto en nuestro día a día. Por ejemplo, la normativa PSD2 cambió que, en lugar de poner el PIN en los datáfonos a partir de 20 euros, ahora se pueda hasta 50. Son pequeñas cosas que la gente no asocia a una regulación, pero que tienen repercusión real.

Yo me dedicaba a esto y, en paralelo, en 2016 o 2017 fui a una charla donde se hablaba de Bitcoin desde el punto de vista de la teoría económica. Me fascinó, porque además siempre he sido muy fan de la teoría de juegos, de John Nash. Para mí Bitcoin suponía un fenómeno liberal o incluso anárquico para algunos, y quise profundizar más. Empecé a investigar y a hacer cursos.

A la vez, en 2018 empezó a haber preocupación real por parte de los supervisores ante fenómenos como las ICO que con la colocación de tokens se recababan grandes volúmenes de fondos en muy poco tiempo y sin las garantías establecidas en el ámbito del sector financiero, la prevención de blanqueo de capitales… Temas en los que yo ya estaba especializada, pero con enfoque al mundo tradicional. Entonces vi que había movimiento regulatorio hacia este nuevo mundo. En mi despacho (finReg360), especializado en regulación financiera, vieron que me apasionaba este ámbito y formamos un equipo de activos digitales y empezamos a asesorar a clientes que se introducían en todo lo relacionado con criptoactivos.

P: ¿Cuáles son los retos más urgentes a los que deben hacer frente las organizaciones dentro del área de compliance?

R: Ahora mismo, en el ámbito cripto, estamos en el año de MiCA. Esta normativa supone pasar casi de cero a cien en cuanto a exigencia. Hasta hace poco solo había obligaciones de prevención de blanqueo de capitales, pero MiCA trae un cambio sustancial.

Cuando surgió Bitcoin, los supervisores intentaron encajar su naturaleza jurídica: si era divisa, instrumento financiero… No había una categoría clara. Después llegaron Ethereum y diferentes tokens, y empezó a verse que, según la naturaleza de cada token, podrían aplicarse normativas ya existentes (instrumentos financieros, servicios de pago…). Pero seguía habiendo un vacío legal para algunos criptoactivos y, sobre todo, una preocupación enorme con los usos y expansión de las stablecoins, también a raíz del anuncio de Libra que hizo preocupar a las autoridades sobre la estabilidad de la política monetaria.

En 2018 salió corriendo la directiva que incluía a los proveedores de servicios de criptomonedas como sujetos obligados de la normativa de prevención de blanqueo de capitales y de la financiación del terrorismo. Y a partir de ahí se quiso regular sustancialmente todo el ámbito de criptoactivos, dando lugar a MiCA. El primer borrador se publicó en 2020 y, finalmente, entró en plena aplicación en diciembre de 2024.

¿Y qué significa? Que toda prestación de servicios sobre criptoactivos requerirá una licencia. Cumplir con muchos requisitos: capital suficiente, tres líneas de defensa (control de riesgos, compliance y auditoría interna), estructura de gobierno corporativo, políticas y procedimientos, segregación de activos… Se asemeja bastante a la exigencia que tienen las entidades financieras tradicionales.

Esto es un cambio enorme y, a nivel de compliance, implica que las empresas necesiten políticas específicas, fondos propios bloqueados, consejos de administración con competencias en cripto… Muchas no podrán cumplirlo y seguramente no todas sobrevivirán en este entorno más regulado.

P: ¿Y piensas que toda esta normativa va a mejorar la percepción del público retail?

R: Estoy segura de ello. Creo que MiCA es lo que el sector necesitaba. Hasta ahora había mucha inseguridad jurídica: no sabías si tu actividad estaba infringiendo alguna norma o no, si tus criptoactivos quedarían embargados si la plataforma quebraba… Con la regulación se generan obligaciones de segregación de activos, licencias, supervisión… Todo esto da más garantías al inversor y mejora la confianza.

Además, para las empresas cripto es una oportunidad de captar talento, inversión, de expandirse por Europa con un “pasaporte” único. Y también anima a que las entidades financieras tradicionales entren al sector, fomentando el crecimiento global de la industria cripto.

P: ¿Consideras que la cultura de compliance está ya instaurada en las compañías o sigue siendo un gran reto?

R: Es un reto permanente. Cumplir con todas estas normas exige muchos recursos y un buen equipo. En el sector financiero tradicional, la figura de compliance es muy conocida y lleva años implementada. Pero en el mundo cripto la normativa llegó más tarde y aún así, me ha sorprendido positivamente cómo muchas compañías cripto han invertido desde el principio en sistemas para prevenir el fraude, en herramientas para conocer al cliente, en transparencia… Han intentado anticiparse a la regulación que venía.

En España, además, con la reforma del Código Penal de 2010 se introdujo la responsabilidad penal de las personas jurídicas, y eso ha obligado a todas las empresas a tener sistemas de prevención de riesgos penales con todo lo que implica y en consecuencia, plantearse seriamente la creación de un departamento de cumplimiento normativo. En el sector financiero es más complejo porque la regulación se renueva constantemente y abarca ámbitos muy diversos. Pero, a pesar de todo, hay una cultura de compliance que se va reforzando cada vez más.

P: ¿Consideras que la tecnología blockchain es la revolución industrial del siglo XXI?

R: Trae grandes cambios y eficiencias. El blockchain permite en algunos modelos reducir intermediarios y automatizar procesos de forma muy transparente. Sin embargo, hay muchos factores que pueden influir sobre si esta tecnología transformará por completo ciertos sectores.

Un ejemplo: si se logra que la negociación y liquidación de acciones se realice en una única transacción en blockchain, cambia el paradigma de las infraestructuras de mercado. Pero también implica que los intermediarios tradicionales deben adaptarse y ofrecer un valor añadido real.

En mi opinión, blockchain hace prescindibles a muchos intermediarios. No significa que automáticamente dejarán de existir: algunos aportan asesoría, servicio al cliente, garantías… y seguirán siendo útiles. Pero sí es una tecnología con la capacidad de cambiar muchas reglas de juego, igual que en su día ocurrió con la llegada de internet.

P: Hemos hablado de MiCA, pero también está la normativa DORA. ¿Qué es lo que más te llama la atención y qué tips darías para adaptarse?

R: No soy experta en DORA, pero sé que afecta mucho a mis clientes porque trata de asegurar la resiliencia digital de las entidades financieras. Es parte del paquete de estrategia digital de la UE, donde también están MiCA y el Régimen Piloto.

DORA exige a las empresas del sector financiero tener planes de contingencia, continuidad de negocio, controles de ciberseguridad y auditoría muy robustos. También incide en los proveedores de servicios tecnológicos, especialmente quienes presten funciones esenciales como ocurre con los servicios de la nube, como AWS, porque estarán sometidos a obligaciones de supervisión y reporte más exigentes.

En resumen, es un marco para garantizar la resistencia operativa y minimizar los riesgos de interrupciones tecnológicas. El consejo que daría es dedicar un equipo mixto (tecnología, ciberseguridad, compliance) a revisar los nuevos requisitos y desarrollar planes de actuación concretos, porque va a requerir tiempo y recursos para implementarlo bien.

P: ¿Crees que el exceso de regulación se percibe como una barrera a la innovación?

R: Sí, y creo que nos hemos vuelto un poco locos con tanta normativa. Es cierto que se busca la estabilidad y la protección del consumidor, pero la cantidad de reglas puede frenar o encarecer la innovación. Aun así, fíjate en los bancos: son de las entidades más reguladas y siguen obteniendo beneficios récord, así que no es imposible innovar bajo presión regulatoria; solo es más caro y exige más talento.

Por otro lado, creo que la UE terminará dando un paso atrás para simplificar. Hay tantas normas que a veces es difícil incluso saber cuál se aplica. Y es normal y bueno que la regulación vaya algo por detrás de la tecnología, porque legislar sobre algo que ni siquiera se entiende del todo podría ser peor.

P: ¿Qué tendencias regulatorias consideras que serán más relevantes en los próximos años?

R: El gran reto inmediato es asentar la avalancha normativa que tenemos. MiCA, DORA, el Régimen Piloto en infraestructuras de mercado, los cambios en la prevención de blanqueo con la nueva autoridad AMLA en Frankfurt, las normas de accesibilidad… Todo eso está entrando en vigor o lo hará en pocos años, y es un volumen enorme de cambios.

Primero hay que implementar bien todo esto. Después, la otra gran incógnita es qué pasará con la inteligencia artificial. Cuando se use IA en la prestación de servicios financieros y en la toma de decisiones, ¿cómo se controlará su cumplimiento normativo? Va a ser un reto: trazar las decisiones de la IA no es tan sencillo. Pero también habrá soluciones de IA para facilitar la labor de los equipos de compliance. Es un mundo nuevo que va a crecer mucho.

Infraestructura para identidad y fraude.

Una API para KYC, KYB, Monitoreo de Transacciones y Detección de Fraude en Wallets. Intégrala en 5 minutos.

Pide a una IA que resuma esta página
Crypto Regulation: Mariona Pericas on Europe's Needs.